Siete años de laportismo: John Carlin desnuda a Joan Laporta
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John Carlin es una de las mejores plumas del periodismo futbolístico. Sus columnas en El País son una auténtica maravilla, descubriéndonos aquello que desde aquí no podemos ver del fútbol inglés y analizando nuestro fútbol con un punto de vista tan personal como atractivo. Hace gala de un gran sentido del humor y es un verdadero genio en el arte de las citas futbolístico-literarias. Por último, a modo de pequeña biografía para aquellos que no lo conocen, es el autor del libro ‘Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game that Made a Nation’, obra en la que está basada la película ‘Invictus’, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon. Hace quince días John Carlin publicó un reportaje en el dominical de El País, titulado Laporta y la diva uzbeka, en el que destapa las pecaminosas relaciones de Joan Laporta con el régimen dictatorial de Uzbekistán. La historia, muy resumida, es la siguiente: Bayram Tutumlu, representante de futbolistas, pone en contacto al presidente del Barça con un uzbeco llamado Miraldil Djalalov, hombre de confianza de Gulnara Karimova, hija de Islam Karímov, presidente de Uzbekistán, y presidenta de Zeromax, el conglomerado empresarial más fuerte e importante del país (minería, transporte, agricultura…). A través de dicha empresa, Karimova controla al FC Bunyodkor, club más importante del país. Las relaciones entre el Gobierno uzbeko y Zeromax han sido calificadas como un proyecto orquestado por Karimov y su hija para controlar el país a todos los niveles. Tras varias reuniones en 2008, Laporta fue recibido en la capital Tashkent con honores de de jefe de Estado y comenzó a hacer negocios con Karimova, a título personal y como presidente del Barça. El Bunyodkor, financiado por Zeromax, ha pagado 5 millones de euros al FC Barcelona por dos partidos amistosos, uno de los cuales se disputó en enero de 2009 en Barcelona; el de vuelta, en Tashkent, sigue pendiente. Y se ingresaron 3 millones más tras las visitas hechas a Uzbekistán por tres jugadores —Messi, Puyol e Iniesta— que participaron en campamentos con jugadores jóvenes del Bunyodkor. Otros jugadores de fama mundial, como Fábregas o Cristiano Ronaldo, también han sido tentados por el dinero uzbeko, pero el Barça es el único equipo del mundo con acuerdos comerciales con el Bunyodkor. ¿Dónde está el problema? Pues en que el régimen uzbeko está considerado como uno de los peores estados dictatoriales del mundo. Así lo define Carlin: “más allá de la tortura, el asesinato y la intimidación como herramientas institucionales de persuasión, con el fin de perpetuar el poder y la riqueza de la élite de Gobierno, lo que distingue a Uzbekistán es el abuso sistemático de los niños, millones de los cuales han sido obligados a trabajar como esclavos en la cosecha del algodón“. La acusación de utilizar a menores como auténticos esclavos no es ningún invento, ni siquiera una exageración. Human Rights Watch ha declarado que el uzbeko está “entre los Gobiernos más represivos del mundo. Casi al mismo nivel que Birmania o Corea del Norte. Es un infierno para los derechos humanos”. Naciones Unidas y Amnistía Internacional condenaron en informes publicados el año pasado “el persistente deterioro” de la situación de derechos humanos en Uzbekistán. Environmental Justice Foundation cuenta que al menos un millón de niños (de hasta 10 años) son obligados a trabajar en los campos de algodón “como los esclavos del sur de Estados Unidos en el siglo XIX”. Para el International Crisis Group se trata de “un sistema masivo de explotación, casi seguro el ejemplo más grande de abuso sistemático de niños, dirigido por un Estado, en el mundo”. El bufete de abogados Laporta & Arbós actuó a favor de Zeromax en su intento de comprar el R.C.D. Mallorca a comienzos de 2009; si se hubiera llevado a cabo la operación, Laporta habría cobrado 4 millones de euros. En conclusión: Laporta tiene negocios a título personal y como presidente del Barça con uno de los peores regímenes dictatoriales del mundo. Mientras tanto, el Barcelona viste una camiseta que publicita a Unicef, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia. En la web del club catalán puede leerse lo siguiente: “El FC Barcelona es más que un club para muchas personas del resto del Estado español que vieron en el Barça un firme defensor de los derechos y las libertades democráticas”. Para Craig Murray, ex embajador británico en Uzbekistán, las relaciones establecidas por Laporta entre el Barça y el Gobierno uzbeko a través de Zeromax son “como haberse asociado con Adolf Hitler para promover un equipo de fútbol en Berlín durante los años treinta”. Fotos | Mutari | Timir01 Vía | Laporta y la diva uzbeka, reportaje de John Carlin en ‘El País’